5 minutos de lectura que cambiarán tu forma de contar historias

Contar historias no es solo cosa de escritores o cineastas.

Hoy en día, dominar el storytelling es una herramienta esencial para conectar, persuadir y dejar huella en cualquier audiencia, ya sea en una charla, un video de YouTube o una presentación profesional.

Pero aquí va la verdad: muchas veces se complica innecesariamente.

No necesitas fórmulas imposibles ni estructuras rígidas. Solo necesitas entender qué detalles hacen que una historia realmente funcione. Y para eso, te compartimos 5 técnicas de storytelling y una historia de ejemplo que transformarán la forma en que te comunicas.

¿Por qué el storytelling funciona?

Un buen relato nos sumerge en una experiencia. No es solo un resumen de hechos: nos mete en la piel del protagonista.

Por ejemplo, el actor estadounidense John Krasinski contó una historia en menos de un minuto donde, en lugar de describir lo que pasó, revivió el momento exacto en la aduana cuando un agente descubrió que estaba casado con la actriz británica Emily Blunt.

Lo impactante no fue lo que dijo, sino cómo lo dijo: directo al momento, con sorpresa, ritmo y emoción.

Y eso es precisamente lo que logra el buen storytelling. Veamos cómo aplicarlo.

1. Ubicación: transporta a tu audiencia

Toda gran historia comienza con un “dónde”. Mencionar la ubicación ayuda a que el oyente visualice la escena de inmediato:

“Hace dos semanas, estaba en el sofá de mi sala respirando hondo.”
“Septiembre de 2019. Estoy frente a la sala de reuniones, a punto de entrar.”

* Consejo: no satures de detalles. Basta con mencionar el lugar. Tu audiencia llenará los vacíos con su propia imaginación.

2. Acciones: pon la historia en movimiento

No necesitas explicar el contexto completo. Mejor, enfócate en qué estás haciendo exactamente en ese instante:

“Estoy en la oficina, abro el portátil y leo un mensaje de mi jefe.”
“Estoy en el aeropuerto, haciendo fila para seguridad.”

Esto le da ritmo a la historia y deja claro que no vas a perder el tiempo. Vas directo al grano.

3. Pensamientos: muestra tu mente sin filtros

Las mejores historias no solo narran lo que pasó, sino lo que pensabas en ese instante. Y no nos referimos a pensamientos “perfectos” o muy intelectuales, sino reales, espontáneos y, a veces, un poco locos:

 En vez de “Estaba emocionado por ver a mi crush”, di: “Pensé: ¡Por fin! No puedo creer que voy a verla después de tanto tiempo.”

 En vez de “Me decepcionó la presentación”, mejor: “Pensé: qué desastre… seguro todos creen que soy un imbécil.”

Regla de oro: evita pensamientos artificiales tipo “Esto representa una gran oportunidad empresarial”. Nadie piensa así realmente.

4. Emociones: no las nombres, muéstralas

Decir “me sentía feliz” o “estaba nervioso” no dice mucho. En cambio, mostrar cómo esa emoción se manifiesta físicamente sí marca la diferencia:

 En vez de “Estaba aliviado”, prueba con: “Me recosté hacia atrás y solté un suspiro larguísimo.”
 En vez de “Estaba ansioso”, di: “No paraba de golpear la mesa con el bolígrafo y miraba el reloj cada cinco segundos.”

¿Por qué? Mostrar las emociones las hace visuales, vívidas y humanas.

Entrenamiento en Comunicación

COMUNICACIÓN 4.0 – ¡Entrena usando el método con el que cientos de personas han mejorado sus habilidades en comunicación! Más información

5. Diálogo: dale voz a los personajes

Una historia con personas que simplemente “dicen cosas” es plana. Una historia con diálogo real y directo es inolvidable:

 En vez de “Mi amigo estaba decepcionado”, di: “Me miró y dijo: ‘¿Qué carajos fue eso, Jorge?’”
 En vez de “Mi jefa elogió mi trabajo”, di: “Me miró y soltó: ‘Wow, esa fue la mejor presentación que has hecho.’”

El diálogo es una de las técnicas de storytelling más potentes. Hazlo auténtico, ágil y sabroso. Nada de frases robóticas como: “Estoy insatisfecho con la ejecución del proyecto.”

Una historia en acción

Para ver estas técnicas de storytelling en acción, vale la pena mencionar el caso de Sarah Willingham, una reconocida empresaria e inversionista británica, conocida por su participación en el programa Dragons’ Den (la versión británica de Shark Tank) y actual CEO de Nightcap.

En menos de un minuto, Sarah contó una historia que demuestra cómo una situación cotidiana puede volverse poderosa cuando se narra con intención.

En su relato, Sarah recuerda una reunión de negocios a la que llegó con dos minutos de retraso.

Al entrar, uno de los abogados presentes —sin saber quién era ella— le dijo: “El mío es con leche y una de azúcar, por favor”, asumiendo que ella estaba allí para servir café. Sin decir nada, Sarah fue a preparar la bebida, se la entregó y preguntó si alguien más deseaba un café. Nadie respondió. Luego se sirvió uno para sí misma y se sentó frente al abogado.

En ese instante, pudo ver cómo se le iba el color del rostro al hombre al darse cuenta de su error.

Sarah, que había estado luchando con el síndrome del impostor por estar en esa sala dirigiendo la negociación, entendió que esa subestimación era en realidad una ventaja. Ella fue quien cerró el trato.

Este ejemplo es brillante porque, en muy poco tiempo, Sarah utiliza todas las técnicas de storytelling explicadas:

  • Ubicación: describe que está en una sala de reuniones.
  • Acciones: relata que prepara el café y se sienta.
  • Pensamientos: comparte lo que sintió al detectar el prejuicio.
  • Emociones: transmite cómo pasó del síndrome del impostor al empoderamiento.
  • Diálogo: incluye palabras exactas del abogado.

Un claro ejemplo de cómo una historia simple puede volverse inolvidable cuando se cuenta bien.

Dominar las técnicas de storytelling no es un lujo, es una necesidad si quieres destacar en un mundo saturado de información.

Aplica estas cinco claves y verás cómo tus historias capturan atención, generan empatía y se quedan en la memoria de tu audiencia.

¡Pon en forma tu comunicación con el newsletter de EL LOCUTORIO!
*Es esporádico y puedes desuscribirte en cualquier momento*